Mal de altura.
 

El mal de altura.


El mal de la altura es un conjunto de síntomas debidos a una mala adaptación a las grandes altitudes. El ser humano está especialmente adaptado a la vida entre el nivel del mar y los 2.400 metros de altitud. Por encima de los 2.000- 2.500 metros de altitud, se reduce la cantidad de oxígeno que respiramos y puede aparecer el mal de montaña. Se suele presentar en las primeras 24 horas de estancia en la altitud. La adaptación completa de nuestro organismo a estas nuevas condiciones de menor oxígeno requiere tiempo, generalmente días, aunque existen variaciones individuales. La aclimatación se pierde cuando el individuo desciende y permanece al nivel del mar durante dos o más semanas.


Su gravedad y duración dependen más de la rapidez del ascenso que de la altitud alcanzada, y también del estado previo de salud.  Los síntomas iniciales suelen ser dolor de oídos, cefalea, vértigo, pesadez de estómago y edemas en los tobillos, manos o cara. Posteriormente, aparece pérdida de apetito. Los pacientes más graves tienen nauseas y vómitos, insomnio, respiración agitada y dificultosa pudiendo desarrollar un edema agudo de pulmón, palpitaciones e hipotensión arterial, pudiendo aparecer hemorragias conjuntivales, en lecho ungueal y petequias. Los casos extremos tienen ataxia, mareo intenso, irritabilidad, alucinaciones y coma secundarios al edema cerebral.


Existen algunas enfermedades que dificultan la adaptación normal  a la altura, favoreciendo la aparición de estos síntomas. En enfermos con cardiopatía isquémica, hipertensión arterial, anemia, insuficiencia respiratoria crónica, obesidad importante, insuficiencia renal, o deformaciones de la columna vertebral, es conveniente consultar previamente con un médico.


Con el fin de prevenir su aparición los ascensos por encima de 2.000- 2.500 metros (6.600-8.200 pies) deben realizarse de forma lenta  y progresiva, permaneciendo en altitudes intermedias uno o dos días antes de ascender a la altitud definitiva. A partir de los 3.000 metros (9.800 pies) se recomienda ascender sólo 300 metros (1.000 pies) por día. Otras medidas recomendadas son: 1) evitar alimentos salados y tomar abundantes líquidos unos días antes y después del ascenso; 2) evitar enfriamientos, radiaciones solares, medicamentos sedantes, tabaco y alcohol; 3) evitar esfuerzos físicos ante la aparición de los síntomas; 4) la acetazolamida y la dexametasona pueden ser utilizados en caso de necesidad siempre bajo supervisión medica. La medicación se debe comenzar 24 horas antes del ascenso, manteniéndose de 5 a 10 días una vez alcanzada la máxima altitud.


En caso de comenzar con los síntomas el tratamiento más eficaz es reposar, hacer comidas ligeras y frecuentes, abstinencia de alcohol, evitar medicamentos sedantes, pudiendo tomar Aspirina para el dolor de cabeza. En casos graves el descenso siempre es el tratamiento más eficaz, observándose una mejoría importante con un descenso tan sólo de 300 metros. Otros tratamientos incluyen  inhalación de oxígeno y dexametasona a altas dosis. Nunca debe utilizarse el tratamiento con medicamentos para continuar el ascenso en un sujeto que ya haya comenzado con síntomas de enfermedad aguda de las montañas.


Tabla de prevención y tratamiento del mal de altura.


PREVENCIÓN


Permanencia de 2 a 5 días en altitud intermedia (2.000 metros).

Ascenso progresivo: alrededor de los 3.000 metros, ascender sólo 300 metros al día.

Acetazolamida: 250 mg/8h, comenzar el día anterior al ascenso y durante 5 días de estancia a la máxima altitud.

Dexametasona: 2-4 mg/6h, iniciando el tratamiento el mismo día del ascenso, y continuar durante 3 días en la máxima altitud, disminuyendo después progresivamente la dosis durante 5 días más.



TRATAMIENTO


Primario: descenso.

Secundario:

Casos leves: reposo y analgésicos.

Casos moderados: reposo y dexametasona 4mg/6h v.o durante 1-3 días, reduciendo posteriormente la dosis progresivamente.

Casos graves: oxígeno (sin beneficio claro), dexametasona 8 mg inicialmente, después 4 mg/6 h v.o o i.m

Otras pautas:

Inhalación de CO2 3% como tratamiento de urgencia.

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